jueves, 8 de mayo de 2014

En otro orden de cosas...

Realmente esta entrada poco o nada tiene que ver con el resto del contenido del blog, si es que existe alguna relación aparte de ser cosas que pasan por mi mente.

Me he enamorado. Perdida, loca, intensamente, de sus curvas.

Odio el sistema capitalista, es horrible, blablabla. Pero necesito 2000 euros.

Las curvas son muy importantes para un músico. No sólo basta con que el instrumento suene bien, tiene que ser estético. La música es la parte más importante del músico, pero no la única. La imagen también, y enamorarte de tu instrumento, ver lo bello y bonito que es, ayuda a pasarte las horas practicando. Si el instrumento es feo o suena mal, desmotiva y desincentiva. Pero si suena bien, y además es bonito, perfecto. La pareja ideal. Y es mi caso, he encontrado el bajo perfecto. Tiene curvas, tiene bordes cortantes, no tiene picos... son las curvas perfectas y el instrumento tiene la versatilidad que hace falta para alguien que no se casa ni con el funky, ni con el jazz, ni con el metal, para alguien que va por libre.

Pesa menos de 4 kilogramos. Si tenemos en cuenta que estar en forma es un punto a favor para el rendimiento a la hora de tocar (Poco tienen que ver tus pectorales con tocar o no tocar, pero si tienes los antebrazos más o menos desarrollados tendrás más aguante y fuerza para hacer 'slap', es un hecho.) su peso te permite lanzarlo por los aires, si te gusta el riesgo.
El cuerpo no es pequeño, pero tampoco es grande. Su forma ovalada le hace tener más cuerpo que otros bajos, pero no parece tan incordio porque no es una forma alargada.

Me gustan los cuernos que tiene, tienen un diseño soberbio. Curvos, a la vez picudos, pero sin picos. Las curvas que presenta al hundirse y fundirse con el mástil para facilitar el tocar por la parte más aguda siempre vienen bien.

Esas pastillas de botones suenan de lujo, sin más. A mi juicio son como los frenos de los coches:  tienes la versión barata, que frenan menos y duran más, o las típicas pastillas, que frenan más y duran menos. Y esto es igual, puedes conformarte con las pastillas de botones, como yo las llamo, que sacan menos sonido pero me dan más rendimiento y fiabilidad a largo plazo, o las plaquitas de metal que se ven tanto en las Gibson, que tan bien suenan y tan poco me gustan. Pues este tiene de botones, como a mí me gustan. Y muchos botones.

Y muchas ruedecitas para hacer sonidos chulos.

En fin, que me he enamorado. La cosa es, de dónde puñetas saco yo 2000 euros, digo yo.

Después de tanta charla, este es el modelo. Por supuesto, lo cogería todo en blanco.

http://www.music-man.com/instruments/basses/bongo-4.html

Buenas noches.

jueves, 1 de mayo de 2014

Phobos et Deimos

Cortando el aire
es cuando empieza el silencio.

Elocuentes palabras fueron marcadas
en la frente de quienes no dijeron nada
y con fuego vivo en las manos atadas
de una víctima forzada

A ser dueña de sí misma,
a dar la vida por las futuras golondrinas,
a conquistar aquella sima
llena de zarzas y pícaras serpentinas.

A posar en un retrato ecuestre
luciendo logros y matando penas
a lomos de un testigo ilustre.

Cojo mis curvas y cojo mis cuerdas,
me dispongo a ser espectador de esta guerra,
camino por los palcos y por las tribunas
buscando al director de esta orquesta.

En un teatro abierto a las estrellas,
ellas nos miran y graban nuestra vida
sabiendo que no somos para ellas
más que una mota de polvo efímera

Ellas nos graban y nosotros actuamos
pensando que nuestro papel lo es todo
hasta que descubrimos lo que somos.

Somos reflejos de las vidas que consumimos
Pensamos en nuestras ideas y valores
y horrorizados, miramos y contemplamos
que ser humano es una cuesta llena de dolores.

Ser hombre implica padecer sufrimiento,
y me rodeo de personas que en su ignorancia
prefieren ignorar el escarmiento
y vivir en una vida entera de lactancia.

Lo opuesto a la vida no es la muerte,
porque es parte de ella,
sino el no vivir por temerla.

Vivimos en una sociedad infantilizada, donde todo se nos sirve rápidamente y en pequeñas dosis. Nos hemos vuelto niños caprichosos, sin objetivos claros y con valores temporales. Aprendemos con la misma rapidez que olvidamos. Antes todo el mundo era misericordioso por el temor a Dios, y ahora todo el mundo busca ser bondadoso. Pero ser bondadoso es imposible hoy en día, para ser bondadoso hay que buscar el bien a través de empatizar, y para empatizar hay que entender al otro. ¿Cómo vamos a entender al otro si no nos entendemos a nosotros mismos?

Dichosos aquellos que ya ven dibujado el camino de su vida, y que el destino les guarde de extraviarse de él. Porque no es lo mismo caminar al borde de un barranco que saber que lo haces, hoy en día es terriblemente difícil vivir. No queremos sufrir. No queremos experimentar dolor. Es posible que los psicólogos me colocaran la patología de masoquismo y me llovieran encima diagnósticos de baja autoestima, pero ¿No es a través de las experiencias negativas donde realmente construimos nuestra esencia? El mundo de la pedagogía actual se centra en las sensaciones positivas y en los condicionamientos y refuerzos a las actitudes y conductas correctas. Bajo una máscara de cientificidad hemos dibujado el hedonismo del siglo XXI.

Lo más gracioso es lo cerca que tenemos los ejemplos y lo poco que la gente se para a reflexionar sobre ello. A mí me viene a la cabeza el zoo. Por todos es sabido que los animales ''en cautividad'' (Bonito término para la esclavitud. Yo tengo un cuadro en cautividad, porque lo tengo donde yo puedo controlarlo, protegerlo y exhibirlo.'') presentan numerosos problemas a la hora de reproducirse y mantener una vida sana. Las pruebas científicas no son concluyentes y se suelen achacar a patologías psicológicas o depresiones. Mi teoría es que pierden el deseo de vivir. No tienen ganas de luchar porque no se ven amenazados. No hay peligro, su supervivencia, sus necesidades y su felicidad están garantizadas. Han conseguido el objetivo vital en acto y en potencia. ¿Qué les queda por luchar? ¿Qué les queda por conseguir?
¿Acaso nosotros seguimos jugando a un videojuego el cual nos hemos pasado ya? Puede que sigamos jugando unas horas, unos días. Puede que lo cojamos cada cierto tiempo. Pero ¿Sentimos lo mismo al llegar al clímax de la aventura? ¿Sentimos la misma presión y angustia al estudiar un día antes que con un mes de margen para el examen?

Diría que nuestro cuerpo está más preparado para identificar sufrimiento que placer. Tenemos el dolor y la manifestación psicosomática como evidencias físicas, y el odio, el miedo, la ira, la angustia... como evidencias mentales. Sin embargo, muchos (ingenuos) describen la felicidad como ausencia de estas sensaciones, y otros argumentan que una persona sana es aquella que dispone de suficiente inteligencia emocional como para gestionar las emociones negativas. ¿Pero qué emociones positivas tenemos? Las endorfinas y las descargas eléctricas en una parte localizada en nuestro cerebro que nos otorgan el orgasmo sexual son prácticamente las responsables de todos los estados positivos del cuerpo y la mente humanas.

Con esta disertación vuelvo a mi idea inicial: ¿Hemos olvidado el sufrimiento? ¿Puede que al olvidarlo nos hayamos sumergido en un Dorian-Greyismo galopante como sociedad donde todo esté permitido, donde no tengamos límites? Puede que el satisfacernos enteramente sea la muerte de nuestras ganas de vivir. ¿Puede que el Cristianismo haya llegado tan lejos gracias a su concepto del sufrimiento y el sacrificio?

Son horas muy avanzadas, divago y digo cosas raras. Buenas noches.

domingo, 27 de abril de 2014

Chispas en los números

Lo noto, lo siento.

Entro en la habitación y ya oigo su dulce canto, llamándome, poseyéndome. Sus órdenes son claras, su voluntad, férrea, mi resistencia, pasiva y nula.
 ¿La pelirroja? ¿O la peliazul? ¿O tal vez escojo a mi vieja plateada, con polvo en la sien, pero clásica y adusta? No, escojo a la pelirroja. Algo por dentro me dice que necesito fuego, rabia, pasión, intensidad. La peliazul la dejo para ocasiones más profundas, más contemplativas.

La desnudo y la preparo. Unas caricias, le saco unos temblorosos sonidos. Está nerviosa, hace demasiado que no lo hacemos. Le recorro las curvas con la mirada, la deseo, quiero tenerla entre mis manos, pegada a mi cuerpo. Ambos nos vamos acostumbrando al otro, yo a su cuello, ella a mis dedos. Empezamos a sentirnos uno sólo. Aprieto las llaves adecuadas y la saco un suspiro que conmovería al propio Hades. Está receptiva, lo noto a través de sus gritos mudos.

Estamos listos para comenzar el baile mágico, y nos conectamos. Comienzo a acariciarla suavemente pero con firmeza. Ni fuerte, ni flojo, tal y como a ella la gusta. Tanto tiempo juntos me permite saber la presión exacta en el lugar exacto. Ambos disfrutamos. Estamos tímidos, pero ambos queremos más y más.

Ella me lo pide, y yo lo hago. Pulso el botón necesario y suelta un gemido ensordecedor. Le gusta. Me gusta. Nos sumergimos en un baile frenético, rápido y a la vez lento, tierno pero duro, separados pero juntos en la misma melodía, unidos por algo tan ancestral y mítico que las palabras mueren al salir de la boca al intentar explicarlo.

Entonces hacemos una pausa. Queremos bajar la intensidad, pero me pide que la ate. Cojo la correa y se la pongo al cuello. No quiero lastimarla, aprieto lo justo. Ahora gime distinto. Nos adaptamos ambos rápidamente, lo hemos hecho otras veces.
Imitamos algo que vimos en internet, y está bien pero no nos llena, sólo nos calienta más.

Entonces decidimos hacer aquello que inventamos juntos, ella y yo, yo y ella. Temblamos, vibramos, estamos muriendo por hacerlo. Y comienza de nuevo nuestro baile maravilloso. Es único, es especial. Mis pelos están erizados, pinchan, casi. Ella no para de temblar y gemir. Yo la susurro al oído, la seduzco con mi voz. Me cuesta controlarme, ella me inunda y me atrapa. Pero la gusta, y enseguida se adapta a mi ritmo, a mi voz, a mis manos, a mis gestos. Sucumbimos ante el momento, nos dejamos llevar, mi mente se sumerge en una vorágine, no pienso en nada, no recuerdo nada, todo mi ser está puesto en ella, en hacerla disfrutar, en disfrutar con ella. Cada vez grita más fuerte, estamos llegando al clímax.

Y entonces llega. Todo explota en una amalgama de sensaciones, todo mi cuerpo tiembla, ella se desploma agotada del éxtasis. Y nos quedamos callados, pegados, cuerpo con cuerpo, disfrutando lo que acaba de pasar. Mi respiración se vuelve lenta y pesada, cierro los ojos, y todavía puedo escuchar cómo se le escapan los suspiros.

Moriría por su suspiro. Y vivo cada vez que lo escucho.

lunes, 24 de febrero de 2014

Sobre los déficits de atención

Hoy he encontrado este interesantísimo artículo de opinión en el diario The Huffington Post donde expone su visión personal acerca de la realidad de los déficits de atención, la hiperactividad y los niños hoy en día. Dado que no encuentro ninguna queja y no dispongo de tiempo para realizar alguna observación pertinente, adjunto el enlace avisando de que perfectamente puedo tomar como mía su opinión ya que estoy más que de acuerdo.

http://www.huffingtonpost.es/jesus-martinez-alvarez/deficit-de-atencion-estigma-que-a-todos-beneficia_b_4830843.html

viernes, 25 de octubre de 2013

Crítica ofendida

Lamentando en gran medida la falta de redacción dedicada a este blog, y lamentando más aún que ninguno de mis lectores lo eche en falta, hoy la indignación y la sangre caliente corriendo por mis venas ha llegado a tal nivel que no puedo sino manifestar mi más intenso desacuerdo con la fuente de dicha confrontación.
Hoy asiduamente he leído el periódico La Gaceta (para quien no lo conozca, es un periódico de corte más que derechista) que me suministra gratuitamente la universidad Rey Juan Carlos (es el único periódico general que suministra, los motivos no serán leídos aquí, saquen conclusiones) y tal ha sido mi confusión al leer un artículo, el cual he copiado en su estricta totalidad en la entrada anterior de mi blog (Ignoro si violo los derechos de autor, mas he citado la fuente y he dejado clara constancia de a quién pertenece dicho artículo, confío en que los moderadores de Blogspot actuarán sabiamente).

Dicho artículo me ha provocado a redactar una efusiva respuesta crítica en este mi blog, exponiendo mi punto de vista sobre la realidad que nos presenta. Os exhorto de manera imperativa e incuestionable leer el artículo que os presento en este link si deseais proseguir con la lectura: Artículo de la Gaceta.

PD: Disculpen mi lenguaje obsceno, pero creo que es condición sine qua non en esta entrada expresar mi más profundo disgusto a través del lenguaje vulgar, debido a su significativa carga psicológica.

Bueno, en los dos primeros párrafos podemos entender que el autor no cuestiona la huelga (en ese caso yo estaría de acuerdo, tal vez no en las mismas razones pero sí en el hecho de cuestionar la huelga de alumnos), sino que cuesta los motivos por los cuales tanto profesores como alumnos se manifiestan. Dicha huelga ha sido convocada para protestar por el panorama actual de la educación pública y universitaria. Hasta aquí, bien (Bien si ignoramos los errores de redacción que he encontrado en el artículo, claro. Está transcrito literalmente, faltas inclusive).

Comienza con una reseña demagógica: EL ALUMNO SÓLO PAGA EL 20% (1). El gobierno tuvo que subir las tasas debido a la complicada situación de las arcas públicas (2). Antes de la subida sólo pagaba el 15% y el resto lo pagaban los contribuyentes (3). El estudiante se hacía cargo de una factura de entre 5000 y 7000 euros, y los 30000 restantes, el Estado (4).

Este párrafo me permite 4 reseñas:
1: Sólo. Hay que agradecerle al Estado que sólo paguemos el 20% y el 80% restante provenga de los impuestos del resto de ciudadanos. Menudo chollazo, teniendo en cuenta que es una educación PÚBLICA.
2: La complicada situación de las arcas públicas les permite hacer tejemanejes económicos tales como recortar la partida destinada a Educación y Sanidad para invertirla en presentarse a unos Juegos Olímpicos y mandar a la mitad de la población política pagándoles un avión y dietas a representar a España en dicha conferencia de los J.J.O.O. La complicada situación de las arcas públicas no pasa por una falta de liquidez, sino por un excesivo y exabrupto consumo de incompetencia burocrática y gubernamental que alcanza cotas estratosféricas y pornográficas (este adjetivo viene de la mano de un muy querido profesor mío).
3: Sigue insistiendo en el matiz grosero y despectivo de ''sólo'', sin tener en cuenta las dificultades económicas de aquellos que acometen una carrera universitaria.
4: Concluye el artículo presentando que sólo es un aumento del 5% total en el precio. En la práctica para el estudiante, ese 5% sobre el total se traduce en (pongamos mi carrera donde yo pago el 10%) un incremento del 50% del precio que estaba pagando. Cuentas mágicas aparte, mi matrícula de 800 euros al año siguiente se convirtió en una de 1600 euros. Un 100% de subida real. Esos 5000 o 7000 euros de media se convierten en 10000 y 12000 euros de media con el incremento, cifras despiadadamente altas que el redactor tienen bien en cuenta no escribirlas, confiando en la mentalidad opaca del lector. En otras (Y más soeces) palabras, el redactor nos toma por completos gilipollas. 

La subida de tasas del Ministerio de Educación provoca que el alumno pague 60 euros más al mes (1). Además el Gobierno penaliza a quienes repitan, reduciendo paulatinamente la proporción aportada por el Estado a aquellas asignaturas en las que el alumno repita. Cito textualmente, ''Si insiste en no aprobar, se encarece hasta el 75%''. (2).

1: Es en este momento el autor hace alarde de su absoluta ignorancia en cuanto a la forma de pago de las tasas universitarias, ya que aunque este año se ha implantado por parte de las Universidades (Ya que el Ministerio poco tiene que ver en estas lides) la posibilidad de pagar en varios plazos, el año pasado la única forma era de golpe o en 3 mensualidades, lo que la económica y accesible subida de precios de 60 euros al mes se traduce en 180 verdes por pago, sumando unos 540 euros de media. Casi un sueldo mínimo interprofesional. 
2: Otra vez el autor vuelve a hacer gala de su capacidad empática similar a la de un caracol reventado contra un canto rodado cuando imagina que si un alumno universitario del que se espera madurez y responsabilidad al ser mayor de edad, decide suspender por placer. Tal vez sea por falta de adaptación a la nueva institución, complicación por conciliación en la vida laboral o dificultad a la hora de afrontar la materia, pero nunca, NUNCA nadie suspenderá por placer. A menos que sea un punki, vago, quemafarolas y perroflauta, como da a entender este individuo a lo largo de su artículo.

En el siguiente apartado, afirma que España es uno de los países del mundo que más gasta en educación (1). Es el séptimo país de la UE que más invierte por alumno (2). El gasto universitario es superior al de otros países europeos (3).

1: Superado por otros países como Finlandia, Estados Unidos, Suecia, Australia, Países Bajos, Reino Unido, Noruega, Dinamarca, Japón, etc... Eso de que es uno de los que más gasta es en términos relativos, ¿Verdad? (Datos de la OCDE, informe de 2008, que lo miramos para lo que nos interesa, cretino. En mi pueblo eso se llama manipular datos y/o hacer demagogia)
2: Partiendo de la base de la súper población universitaria española que aumenta el gasto por su cantidad pero no por su coste, no le veo relevancia a este dato, más allá de que la carrera en España es una de las más baratas del mundo, ya que aquí de media una carrera cuesta entre unos 10.000 y 15.000 euros anuales, mientras que en Francia aumenta a los 20.000 y en Estados Unidos, una carrera en Harvard cuesta cerca de 60.000 euros anuales.
La cifra contrasta con el crecimiento universitario, por razones evidentes, Sr. Notengoniputaideaperomelasdoydelistoalcruzardatos, ya que por todos es sabido que si cogemos una cifra grande y la aumentamos en X, su aumento relativo será infinitamente inferior al aumento X de una cantidad pequeña, como es la población universitaria francesa, inglesa y alemana que les permite invertir más por alumno al ser menos. Doy por sentado que este autor comprende perfectamente este hecho, pero lo oculta para tal vez intentar engañar a alguien cuya masa encefálica sea inferior a la suya. Una mosca retrasada, tal vez.

El último apartado estipula que los profesores de los centros educativos no deberían quejarse, ya que ganan más al año que sus homónimos europeos (al empezar, curioso matiz). (1)
Acaba el artículo denunciando que pese al enorme gasto, el rendimiento español es alarmantemente inferior, en comparación al de nuestros licenciados y gradudados europeos. (2)

1: Querido lector, cabe explicar para este párrafo final que el salario BRUTO no lo es todo a la hora de valorar el coste de una profesión. Si nuestros profesores ganan un poco más, me gustaría saber el ratio de alumno/profesor que hay en España y en otros países, porque de buena tinta es sabido que en los colegios españoles, donde antes te encontrabas con 30 alumnos a lo sumo, ahora te encuentras a 50 o más alumnos por profesor, debido al despido masivo de docentes. El ratio de alumno/profesor está tan disparado, que la diferencia económica me parece demasiado pequeña, debería ser MÁS, porque no se percibe ni el esfuerzo al mantener el control de 50 bestias ni la falta de recursos ni la facilidad que el Plan Bolonia proporciona al docente español. Porque, individuo patético, la calidad laboral es MUCHO MÁS que el sueldo al final de mes, también influye muy mucho las condiciones de trabajo, y las condiciones de trabajo del profesorado español son LAMENTABLES.
2: Una vez más, el autor vuelve a jugar con escribir cifras en términos absolutos o porcentuales, y es que al escribirlos en absolutos puede comparar lo poco que trabajamos en comparación con lo mucho que rinden los europeos. Pero si lo pasamos a datos relativos y tenemos en cuenta el coste total de una carrera para el Estado, lo alarmantemente bajo que es el nivel medio de un salario español y la FALTA PREOCUPANTE de trabajo que obliga al graduado a salir del país y por tanto, a computar como ingreso 0 (Y contando para el cálculo para rebajar el rendimiento general para poder utilizarlo como demagogos como nuestro ''querido'' autor).

Finalizo diciendo que por gentuza demagoga y sin escrúpulos como el individuo (reitero lo de individuo porque no merece el apelativo de ciudadano o señor) mucha gente sin criterio se deja influenciar por la basura y la MIERDA con mayúsculas que nos aparta de la verdad, de una gestión crítica y de la posibilidad de fomentar el conocimiento a través de la sociedad, porque seremos la generación nini, pero también somos la más preparada, capaces de lo peor y de lo mejor.

Y el resultado depende de nosotros.

Artículo copypasteado

La presente entrada es una copia literal de un artículo de Pablo Arjona, publicado en la sección de economía (Página 22) del periódico La Gaceta del Viernes 25 de Octubre de 2013, el número 7.698.

La educación en España es muy cara para el Estado y poco eficiente
Un Universitario sólo paga el 20% de lo que realmente cuesta su matrícula. España es el séptimo país de la UE que más gasta en una educación de baja calidad

Los estudiantes y profesores están esta semana de huelga. Creen que las tasas universitarias son muy caras y protestan por la reducción de becas, los recortes en el gasto educativo o la bajada de las reitrbuciones de los docentes, entre otras razones.
Todos estos motivos son fácilmente rebatibles con las cifras en la mano. La educación en España es muy cara, pero para el Estado. Mucho más que para la mayoría de los países de nuestro de entorno. A pesar de su elevado coste, España está a la cola en las clasificaciones de calidad de la enseñanza.

El alumno sólo paga el 20%
El Gobierno popular decidió incrementar las tasas universitarias desde el curso pasado, sobre todo a los repetidores, dada la complicada situación de las arcas públicas. Antes de la subida, un alumno sin beca sólo pagaba de media el 15% del coste real de sus estudios. El resto lo pagaban los contribuyentes a través de los Presupuestos Generales del Estado. Es decir, el estudiante se hacían cargo de una factura de entre 5.000 y 7.000 euros de media durante toda la carrera. Los 30.000 euros restantes que cuesta la matrícula de un universitario los ponía el Estado.
Con la subida de tasas aprobada por el Ministerio de Educación hace dos años, el alumno pasa a poner de su bolsillo aproximadamente el 20% de lo que cuestan sus estudios, un 5% más. La subida anual supone unos 60 euros más al mes respecto a cursos pasados. El 80% restante lo sigue poniendo la Administración. Además, el Gobierno decidió penalizar a los alumnos que reiteradamente suspendían asignaturas, lo que encarece la factura para el erario público. Así, si un alumno suspende una asignatura, la tasa se incrementa hasta el 40% del coste real. Si insiste en no aprobar, se encarece hasta el 75% de lo que cuesta su matrícula anual. Finalmente, si suspende por cuarta vez, el estudiante deberá afrontar entre el 90% y el 100% de la factura real de su matrícula.

Más gasto en becas
En cuanto a la presunta reducción en becas, lo cierto es que esta partida ha aumentado en 250 millones de euros, un 20% más respecto al año pasado, hasta alcanzar un total de 1.400 millones. Lo que ha cambiado es la nota media para acceder a estas ayudas: ahora se pide un 5,5 de calificación media para acceder a la gratuidad. Estos alumnos están exentos de pagar ese 20% que afrontan los que no tienen asignada una beca.

Más gasto por alumno
Tampoco se puede decir que el gasto público en la educación sea pequeño. De hecho, España es uno de los países del mundo que más gasta en este apartado. El Estado español invierte unos 8.600 euros por estudiante al año. Es el séptimo país de la Unión Europea que más desembolsa, según un informe de la OCDE. De media, en la Unión Europea el gasto es de 7.700 euros anuales por alumno.
Más datos. El 2,5% del gasto público en España está destinado a la educación universitaria. En otros países de nuestro entorno, esta partida es menor: Francia (2,3%), Portugal (2,2%), Reino Unido (2%) o Italia (1,7%).
Además, el gasto público en educación ha sufrido una subida en España del 31% entre los años 2000 y 2010. En la UE este incremento de los recursos públicos ha sido también menor: sólo un 19%.
Esta cifra contrasta con el aumento del número de alumnos registrado en España en la educación universitaria. En esa década se ha incrementado la población universitaria en un 4%. En Europa alcanza el 22%.

Sueldos más altos
Por último, los profesores de los centros educativos públicos no deberían quejarse de sus sueldos, puesto que salen ganando si se comparan con el resto de Europa. Los docentes españoles perciben un salario de 29.200 euros al año nada más empezar su carrera profesional. La media de la Unión Europea apenas llega a los 23.000 euros, según un informe de la OCDE que ofrece datos de 2012. Los profesores españoles ganan más que sus colegas franceses (21.000 euros), italianos (21.300 euros) o ingleses (22.000 euros).
Pese a estos altos costes para el Estado, la educación en España es de tan baja calidad que un titulado universitario genera a la sociedad 19.900 euros en beneficio público, según la OSCE. En la UE esta cifra es mucho mayor: 83.800 euros. En EEUU, por ejemplo, el retorno económico llega a los 167.000 euros por universitario.

viernes, 14 de junio de 2013

Incontinencia fecal

Hay días como hoy en los que tengo incontinencia verbal. Mastico entre los dientes esputos y escupo escupitajos líricos difuntos y maldiciones que hacen llorar al niño Jesús. Una verborrea implacable como si de la llantina mañanera de un bebé destetado con más hambre en el estómago que putas en Montera. Debería meterme un supositorio poético pero creo que la diarrea intelectiva que calzo lo inundaría todo y me haría navegar entre mierdas turbulentas, una mierda, vamos.
Miro a la pared y escupo.
Miro la televisión y escupo.
Miro mi cara y escupo.
Hoy la cosa va de escupitajos. Es lo que tiene cuando tienes cagalera, antojos y obsesiones maternas: te dan antojos por cagarte en la madre de todo lo que se mueve, porque a veces parece que todo lo que se mueve es un gran cactus debajo de tu culo que no para de menearse y escocerte hasta hacerte hemorroides sanguinolentas. *Escupitajo*.


Hoy tengo ganas de escupir mierda. Pero ya me he quedado tranquilo.  Venga, felices escupitajos, esputos de mi corazón.